¿CÓMO SER UN DOCENTE SOBRESALIENTE?

Escrito por María Paula Cifuentes – Armónico Agencia Consultora.

Ser buen docente va más allá de mejorar los resultados académicos de las y los estudiantes, se trata de marcar una diferencia en sus vidas, pues el colegio es uno de los primero escenarios en el que las niñas y niños empiezan a descubrir un mundo nuevo, por lo cual es fundamental que los y las docentes creen estrategias y metodologías para que sus estudiantes se sientan seguros y reconocidos en las aulas.

Por ejemplo, es importante que el o la docente transmita su pasión por la enseñanza, crea en el aprendizaje de sus estudiantes, sepa en qué momento debe ser firme, comprenda cómo despertar la curiosidad, y conozca de qué manera inspira y aporta para mejorar el bienestar estudiantil e influye positivamente en la vida de las niñas, niños y jóvenes.

¿Qué herramientas puedes usar para fortalecer tus prácticas, mejorar tu oficio y hacer una contribución significativa que incluso cambie la vida de tus estudiantes?

1. Recolecta comentarios.

Desarrolla herramientas que ayuden a reconocer tus debilidades y puntos ciegos. En un estudio realizado en el 2019 fueron entrevistados maestros galardonados y se encontró un patrón consistente: todos solicitaban regularmente retroalimentación de sus estudiantes para identificar qué funcionaba en las clases y qué no. Según ellos, los comentarios revelaban deficiencias valiosas y difíciles de detectar, relacionadas con la organización de los contenidos de la clase y la facilidad con la que los y las estudiantes podían comprender las instrucciones de una tarea y la claridad en cómo serían evaluados sus aprendizajes.

En este sentido, para obtener información valiosa de forma constante, pregúntale a tus estudiantes sobre las metodologías que usas, aclarando cuál es tu intencionalidad pedagógica para que se tenga la oportunidad de sugerir cambios y proponer ideas, creando estrategias construidas con ellas y ellos que te ayudarán a que se desempeñen mejor en las clases. 

Otros consejos:

  • Aplica regularmente encuestas de respuesta anónima. En ellas puedes preguntar de manera específica y abierta sobre diferentes aspectos como: ¿crees qué están claras las tareas que debes desarrollar en casa? o ¿Qué metodología o práctica debería aplicar en la clase para que puedas mantenerte conectado con los temas? Esto te ayudará a ubicar mejor las áreas o aspectos a mejorar.
  • Invita a otros y otras docentes a asistir a tus clases. Tus pares también pueden ser una oportunidad para notar las cosas que tú no ves; puedes pedirles consejos y colaborar con ellos para encontrar nuevas soluciones.
  • Graba tu clase. Verte a ti mismo te hará reflexionar sobre cómo es tú práctica, cuándo están más atentos los y las estudiantes, qué los emociona, qué abrió espacio al debate, etc.

2. Prioriza las relaciones y la cultura en el aula.

Promueve espacios seguros, amables, respetuosos y amigables para marcar la diferencia. Un estudio de 2018 identificó que los y las docentes que pasaron unos minutos saludando a los niños y las niñas en la puerta mejoraron drásticamente la atención en clase; y un estudio de 2019 encontró que los y las docentes que proponían a lo largo del año técnicas centradas en establecer, mantener y restaurar relaciones, el compromiso académico aumentaba en un 33% y el comportamiento disruptivo disminuía en un 75%.

De esta manera se puede afirmar que los y las estudiantes que están conectados con sus maestros y compañeros de manera positiva y respetuosa son estudiantes más productivos y con mayor compromiso.

Otros consejos:

  • En los primeros 15 minutos de la clase plantea estrategias para desarrollar  habilidades socioemocionales en los y las estudiantes, a partir de preguntas tipo: ¿Cómo están?, ¿Cómo se sienten?, ¿Qué les preocupa ese día? o ¿Qué quisieran compartir?, con el fin de construir lazos entre el grupo e identificar a aquellos niños y niñas que puedan tener dificultades durante el día.
  • Promueve los elogios entre los y las estudiantes y lleva un registro de ellos para que todos en el aula reciban cumplidos.
  • Sé perceptivo. Cuando utilices el método de retroalimentación y empieces a aplicar las sugerencias, hazles saber a los y las estudiantes que fue la idea de uno de ellos, haciendo énfasis en que los escuchas y te importan sus comentarios.

3. Promueve una exigencia cálida.

Las relaciones importan, pero no reemplazan el rigor. De hecho, es fundamental lograr el equilibrio adecuado entre preocuparse profundamente por los niños y las niñas, y exponerlos a situaciones desafiantes o incluso frustrantes.

El impacto de mantener altos estándares académicos es de largo alcance. En un estudio de 2014 con estudiantes de secundaria se determinó que en los casos en los que los docentes demostraban altas expectativas por sus estudiantes, ellos contaban con tres veces más probabilidades de graduarse de la universidad que los y las estudiantes con profesores que expresaban bajas expectativas, incluso cuando las calificaciones eran idénticas.

Construye relaciones sólidas con tus estudiantes y luego aprovecha esa confianza para incentivarlos a realizar un trabajo sobresaliente.

Otros consejos:

  • Sé directo. Exprésales a tus estudiantes que los comentarios o los llamados de atención que les haces son porque tus expectativas en ellos son muy altas y sabes que pueden alcanzarlas.
  • Promueve el “fracaso productivo”. Las situaciones o tareas desafiantes que resultan en “fracaso” llevan a un aprendizaje más profundo que los trabajos simples. Retar a los y las estudiantes con problemas complejos los mantiene interesados, pero es fundamental que les hagas saber que estarás dispuesto a ayudarlos y a resolver sus dudas para lograr las metas previstas. 

4. Humaniza tu enseñanza.

El bienestar emocional de los niños, niñas y jóvenes es fundamental para su aprendizaje. Un número cada vez mayor de estudios sugiere que reservar 5 o 10 minutos para la autorreflexión de los y las estudiantes en las actividades diarias les permite abordar ansiedades frente al colegio, los exámenes, entre otras preocupaciones. Hacerlos escribir un ensayo sobre lo que están experimentando, darles tiempo para autoanalizarse o invitarlos a revisar sus emociones puede ayudar a que desarrollen mejor su sentido de pertenencia y aumente su confianza en sí mismos y, por ende, lograr el éxito académico.

También es fundamental que abras canales privados en los que los y las estudiantes puedan buscar ayuda, pues el factor de la presión social sigue siendo fuerte en las aulas. Esto debe ir acompañado de una cultura de aceptación de los errores y validación de cualquier duda, pues muchas veces los niños, niñas y jóvenes prefieren callar a verse mal ante sus compañeros.

Otros consejos:

  • Opta por pruebas de bajo riesgo. La temporada de exámenes tiende a estresar demasiado a los y las estudiantes, interrumpiendo sus ciclos de sueño. En vez de realizar un gran examen que tenga un alto grado de dificultad  elige hacer cuestionarios frecuentes con un nivel medio. Esto puede ayudar a reducir la ansiedad de los y las estudiantes, y prevenir el ausentismo o el fracaso escolar.

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